La imaginación, es una facultad que tenemos los seres humanos para representar ciertas acciones en nuestra mente, escenarios e incluso vanidades que nuestro cuerpo puede llegar a desear y el cadete militar esta lleno de muchas de todas las mencionadas. Su mentalidad va más allá de la realidad, sus aspiraciones son tan grandes que puede llegar a convertir el dolor, el placer y la realidad en una mentira llamada felicidad, donde su meta es sobrevivir el día a día cumpliendo con las actividades programas sin beneficiarse propiamente de alguna de ellas.

Un cadete de primer año es sinónimo de energía, de velocidad y destreza, es la sangre nueva que revive todos los años un cuerpo llamado academia militar. Sus capacidades van más allá de la limitación mental, el frio lo arropa, el sueño lo abraza, el cansancio lo levanta, pero su anhelo sobrepasa la realidad de todo; salta, brinca, corre, limpia, estudia, siempre anda sudado, mal oliente, pero con las botas y uniforme pulidos como si nada pasara. Solo tiene derecho a respirar y cuando algo sucede, simplemente es su culpa y su deber remendar, pero lo más irónico de todo, es que siempre resuelve, aunque muchos los quieran destrozar.

Dichoso quien haya tenido el placer de vivir un año en la academia militar porque una vez que sale es otra persona muy distinta a la que entró, es organizado, respetuoso, educado y orgulloso. Su forma de caminar ha cambiado, su forma de ver las cosas también aprecia lo poco que tiene y agradece por lo que puede tener. Duerme dentro y duerme afuera, el sueño nunca se le quita porque muchas madrugadas anduvo en vela, aprecia a sus padres como nada en la vida y cada minuto que pueda piensa en comida porque fue tanta la exigencia que su estómago no frena.

Se siente incómodo si lo llaman por su nombre, aunque lo llamen mil veces pocas responde, solo falta que le llames por su apellido porque orgulloso se pone, se para firme, sale volando y cuando en la calle lo miran dicen que ese loco quedo traumado. Si traumarse significa adorar lo que haces, entonces el cadete vive traumado y lo fines de semana parece que ya ha descansado. Va de rumba en rumba, de discoteca en discoteca, pareciera que nada le cansa pues solo falta que pise el suelo brillante de mármol para que parezca agotado.

Cuando suena la diana el brigadier comanda, cuenta en segundos para que todo el personal se levante, vaya al baño, se aseen y pasen a sus escaparates a uniformarse correctamente con la vestimenta del día y quien no haya finalizado al terminar el toque, posiblemente se quede arrestado. El uniforme debe estar planchado, las botas deben estar pulidas y su cabello cortado, no importa si no duermes, no importa como lo haces, pero lo importante es que la misión se haya completado porque el fin de semana si no estas en la calle es porque te dejaron encerrado.

Hoy estaré de guardia, pues cuartelero habré de ser, una escoba con una pala, un coleto y haragán posiblemente sean los que me manden a continuar. Son 24 horas con mi brigadier inspección y quizás no sea una panza, pero de algo si estoy seguro, pasaré el día corriendo y lleno de mugre porque los pasillos hay que pulir, las instalaciones debo limpiar y si al comandante de compañía o al oficial inspección no le ha de gustar pues, muchos movimientos físicos habré de realizar.

En mi mente tengo una preocupación y es que estoy de guardia, mañana tengo una exposición, debo entregar un trabajo y a primera hora tengo que presentar un examen de química I. ¿Qué debo hacer para estudiar?, le pregunto a mi brigadier y su respuesta fue que su problema no es. Entiendo que él ya paso por esta situación, pero necesito un consejo, le pregunto como pudo hacer cuando era nuevo y su respuesta fue: tienes que ingeniártela bachaco, tú veras como haces porque si una materia te queda la situación se te pondrá candela, andarás con casco keblar para arriba y para abajo, no saldrás de permiso y por un corte completo te quedaras arrestado.

Qué situación tan complicada en la que me encontraba, pero como cancerbero dijo yo nunca he sido de los que se traban, pues ya sabia lo que haría. Durante mi turno de ronda llevaría mi libreta para estudiar, hablaré con un compañero y le pagaré para que haga mi trabajo porque sinceramente arrestado no me quiero quedar.

Es así como el cadete de primer año vive su día a día, pariendo como el nuevo que es, siempre ocupado porque la mente no puede dejar pensar y cuando lo hace quizás, le de ganas de llorar. En dos ocasiones llegué a pedir la baja porque sentía que no podía mas y para motivarme el alférez comandante de pelotón la solicitud en mi cara solía cortar, la rompía y la quemaba y muchas veces gritando me repetía “nuevo, de aquí no te vas”. Él sabia que en mí había un excelente cadete que su carácter debía explotar y algunos meses después riendo me decía métete cuarenta (40) flexiones para que dejes de llorar, eres bueno y ese potencial no lo podemos desperdiciar.

Conforme pasaban los días ya mi mente había cambiado, sencillamente no pensaba, ya nada me dolía y en todo momento el carácter ha forjado, la memoria muscular lo hacía todo y mis compañeros conmigo siempre se lucían, las botas más pulidas, el pelotón mejor organizado, las mejores calificaciones del aula y las cosas buenas ya venían.

En febrero era la mayor crisis, los preparativos para las maniobras eran infernales, en todo momento había revista de los equipos de campaña, saca carpa, saca los parales, ¿Dónde esta tu pala pico nuevo? Pues yo nada de eso sabía. El casco estaba dañado, las cuñas de la carpa que envié a hacer no me habían llegado, la talega estaba viejita y la matrícula no le había pegado. Esa misma semana nos quedamos arrestados por una supuesta revista que el capitán había organizado.  Todo era una locura, debíamos tener mínimo cuatro (04) uniformes para el terreno porque sufrirían el infernal sol del PAO, las brizas con tierra y el barro por si llovía.

Las cosas se pusieron tensas porque había muchas novedades, y para motivarnos a conseguir el material a los alféreces y cadetes de tercer año sus artículos han quitado, para dotarnos a nosotros por la negligencia que habían demostrado. Desataron el caos, esa noche no dormimos y aunque ahora me de risa en ese momento era mejor que nos hubiesen crucificado. El finado Raga Altuve era un excelente brigadier, Ramírez Nuñez también, pero esa noche los dos parecían lucifer, molestos por lo que había pasado se pusieron de acuerdo y mucho nos ladillaron y lo más insólito de todo es que al día siguiente todas las novedades se habían solventado.

Las maniobras fueron exitosas y solo dos (02) muertes se reportaron, una de la academia técnica militar y otro de la aviación pues una bacteria en sus estómagos les había contaminado. Fue un lamentable caso que jamás podré olvidar porque, aunque no lo conocía, el mismo día habíamos ingresado. Fue la experiencia militar más aguerrida que había vivido, una total locura porque los bollitos antitanques hasta el sol de hoy no he olvidado, los frijoles sin sal y el jugo caliente eran las comidas que por mucho deleitamos.

Al llegar de las maniobras regresamos motivados, pues una semana de permiso nos habían dado pero lo mas emocionante es que cuando regresamos los juegos inter-academias estaban programados. Se disputaron en el mes de mayo y la Academia Militar del Ejército campeona ha resultado. Una estrella más para el gimnasio en su récord de campeón pues todos le pusimos el corazón y otro permiso nos han otorgado.

El cadete de primer año se encuentra emocionado porque toda la aventura que ha vivido siempre ha disfrutado, pero más alegre se pone cuando piensa que en julio serán los ascensos más se nota emocionado porque ve a los nuevos presentando, los cuales cuando ingresen yo ya seré un glorioso cadete de segundo año. La emoción no la aguanto, la energía no se agota y cuando me dan los resultados de los estudios  académicos casi llorando en mi mente lo grito “el primer año he aprobado”. No es un logro solamente personal, es un logro familiar y todos orgullosamente me han felicitado porque no cualquiera aprobó lo que su pariente ha enfrentado.

En un abrir y cerrar de ojos el anhelado mes ha llegado, pero sin pensarlo en el desfile militar a todos nos han incorporado, las practicas fueron muy exigentes, el descanso era limitado pero la satisfacción del deber cumplido es lo que me mantiene motivado. Este es mi primera participación y nunca pensé que por los próceres el día de hoy habría desfilado, un grandioso 5 de Julio, día de la independencia nacional pero lo mas emocionante es que dos días después los ascensos estaban pautados.

Hoy es 7 de Julio del año 2014, estoy usando mi uniforme de gala azul sin caponas, me siento orgulloso y pretencioso porque ha llegado el gran día en que una rayita sobre mis hombros se ha desvanecido para darle paso a dos rayitas más. Al escuchar mi nombre en la lista de ascensos una lágrima de mis ojos siento chorrear y mirando hacia el horizonte unas nuevas capones sobre mis hombros han de colocar, siendo este acto el mas sublime de mi vida, al mandar a continuar con mi esposa ha de irme a celebrar porque no todo el mundo puede llegar a ser un cadete de segundo año de la academia militar.

Todo esto sin pensar que en el mes de agosto tres (03) veces de un avión “literalmente”, tendré que saltar, las alas doradas en mi pecho orgullosamente voy a portar porque ya habría aprobado el curso de paracaidismo básico militar.


Quizás suene algo exagerado lo que te estoy narrando, pero si tienes algún familiar que haya vivido entre las cuatro paredes de la casa de los sueños azules, este artículo puedes corroborar y si estoy diciendo alguna mentira en la parte de debajo de este texto puedes comentar, aceptare críticas constructivas porque las destructivas siempre estarán y son casi imposibles de evitar, pero si mi documentación te ha gustado estoy seguro que con tus amigos comentaras y mi página web compartirás.