En este punto de la carrera ya es un cadete con la experiencia suficiente para darle el poder de comandar, siempre y cuando cumpla con los requisitos para hacerlo, debido a que el cadete de tercer año (sin distinción) solamente esta para enseñar al subalterno mediante el ejemplo.
Para entender este contexto vamos a definir los distintos tipos de cadetes
de tercer año de acuerdo con su antigüedad y distinción dentro de su promoción:
A. Brigadier
Mayor: Es el cadete de
tercer año que dentro del orden de mérito de su promoción es el numero 1 en lo
que a su antigüedad corresponde, es decir, el cadete mas antiguo de sus
compañeros. Se encarga de mantener la disciplina en su promoción y el curso
general, lo puedes distinguir por la siguiente jineta:
B.
Primer
Brigadier: Esta es la distinción
que se le acredita a los clases (cadetes de tercer año con facultad de sancionar
y comandar), que han obtenido del segundo al noveno puesto en el orden de mérito
de su promoción, tienen el deber de mantener la disciplina de sus compañeros y el
curso general. Pueden ser identificados con la siguiente jineta:
C.
2do.
Brigadier: Esta es la jerarquía
que se les entrega a los clases que han obtenido desde el décimo puesto hasta
el 40 aproximadamente en su orden de mérito, tienen la facultad de ser
reemplazantes (segundo comandante) de una unidad básica (pelotón) y se encargan
de mantener la disciplina de sus compañeros subordinados y el curso general. Pueden
ser identificados por la siguiente jineta:
D.
Brigadier: Este es el último, pero no menos
importante de todos los clases, debido que los aptos para merecer esta jerarquía
son quienes ocupen los puestos desde el 41 hasta el 80 en el orden de merito de
su promoción. Su función es mantener la disciplina en sus compañeros
subordinados y tiene el comando de una escuadra dentro de su pelotón. Se puede
identificar con la siguiente jineta:
E.
El
Cadete de Tercer Año sin distinción: Debido a que no tiene la facultad para comandar, es un cadete con
experiencia capaz de cumplir con las misiones que le sean encomendadas, de
acuerdo con las expectativas que tenga el comandante de pelotón.
No tiene la potestad de sancionar mas sin embargo debe corregir las faltas que un subalterno pueda cometer. Sus funciones dentro de una unidad básica son las que el comandante de pelotón decida y considere que pueda dar al mencionado cadete. Se puede identificar por las caponas que lleva sobre sus hombros:
Nota: La disciplina de la promoción del tercer año y el curso general, dependerá del orden que imponga el brigadier mayor a los primeros brigadieres; de los primeros brigadieres a los segundos brigadieres y así sucesivamente. La antigüedad entre compañeros es sumamente respetada y cada uno tiene la potestad de sancionar a su subordinado (compañero) de ser necesario en el orden de antigüedad que corresponda.
Mi experiencia como brigadier de la Academia Militar del Ejército Bolivariano:
El curso caribe inicio el 09 de julio del año 2015, dos días después del ascenso, lo que implicaría que el permiso por el ascender seria sumamente corto y ya toda mi promoción estaba mentalizada a no salir. El 08 de julio ya estábamos en el aeropuerto internacional de Maiquetía en el estado Vargas, actual estado la Guaira, en el anden #9 abordando el avión de transporte de personal Y8 de la aviación con dirección a Cumaná estado Sucre.
Al llegar nos esperaban los autobuses que nos trasladarían hasta Cocollar, pueblo con una altura de 900 m.s.n.m y donde se encuentra ubicada la escuela de operaciones especiales del ejército bolivariano (ESCOE) “G/D Andrés Rojas”. Los días eran largos, el frio y el sueño eran insoportables pero la esperanza y la satisfacción de saber la calidad de compañeros que tenía aliviaba todo tipo de dolores al ver que cada uno daba su mayor esfuerzo para graduarse.
La moral estaba alta, en comparación con los cadetes de las otras academias, nosotros resaltamos en todos los aspectos y por ende la exigencia fue mayor. El curso finalizó el 08 de agosto del mismo año y después de casi treinta (30) días de vivir en el mismo infierno, ya nos encontrábamos de nuevo en el aeropuerto de Maiquetía.
Al llegar a la academia militar nos esperaba un acto en el cual darían el orden de mérito e impondrían la jerarquía de cada uno. Por fin había llegado el momento de saber cual seria la mía y para mayor sorpresa me dieron la de brigadier. Me sentía muy orgulloso y las lágrimas no las lograba contener, el esfuerzo valió la pena. <me repetía a mí mismo una y otra vez>
Aunque me encontraba muy alegre con lo que había logrado, sentía que pude haber hecho mucho más, no en el curso, sino con la antigüedad que obtuve. La inconformidad me llevo a preguntar al comandante de compañía el porqué de mi jerarquía, cuando debí haber sido mas antiguo y la respuesta fue por mi inactividad física durante el periodo de recuperación por la operación del apéndice.
Era el
brigadier con una raya sobre mis hombros más antiguo entre todos los de mi clase,
pero tuve que admitir mi situación, la carne es frágil pero mi espíritu es
fuerte y continue como estaba. La inconformidad siempre me ha acompañado a
donde voy y estoy seguro que es la que siempre me ha impulsado a mejorar en
todo lo que hago, pues no me daría por vencido con una simple jineta.
Al regresar del permiso obtenido por el curso, habían cambiado al comandante de compañía y le recibió el Capitán Raldiriz, quien a partir de ese momento sería el nuevo comando de nuestra unidad fundamental. Me integraron en el primer pelotón como su reemplazante, cargo que me dieron por la ausencia de un segundo brigadier y que a partir de ese día seria mi unidad básica.
El comandante del pelotón sería el Alférez de ingeniería Ramírez Suárez Charles y mi persona su segundo comandante, cargo que a partir de ese día desempeñaría hasta que llegara el merecedor de la responsabilidad, pero nunca llegó y termine siendo el comandante de ese pelotón en ausencia del alférez.
En lo particular el tercer año fue el año más duro para mí, debido a que los primeros días y en varias ocasiones fui objeto de sanciones administrativas por las faltas que cometían los cadetes y que por supuesto eran mías también por ser el clase disciplinario. El que haya sido cadete me entenderá, pero me refiero a que el brigadier del pelotón es responsable de la disciplina de los cadetes y si ellos fallan, él también.
A partir de ese momento decidí retirar el miedo que sentía y comencé a arrestar a quien incumpliera, sacaba en las noches mi pelotón a hacer ejercicios físicos en el patio incluyéndome a mi mismo hasta llegar al punto de vomitar. Todas las noches se irían a estudiar hasta las 0000 horas y les revisaba los cuadernos para llevar control de sus clases.
Llegue a tal punto de quedarme los sábados con ellos orientándolos en el patio de formación para reforzar su disciplina e incrementar el nivel de respeto que les faltaba tener. En fin, les hice la vida de cuadros. Al ver mejora, los cadetes de acuerdo con su actitud les iba dando un poco más de libertad, pero el que quería fallar tenía que pensarlo dos y tres veces antes de hacerlo.
De nuevo volví a respirar y el capitán al ver el cambio actitudinal, física y en presentación personal de los cadetes de mi pelotón, nos felicitó en público por el empeño demostrado ante todos, luego fue el comandante de batallón y a partir de ese momento seríamos el pelotón modelo en todos los aspectos militares, actitudinales y aptitudinales de la unidad fundamental (compañía) y táctica (batallón).
Con respecto a las actividades académicas ya eran más flexibles, las materias serían netamente militares y ya comenzamos a trabajar con el proyecto de grado (tesis), el cual era obligatorio presentar para graduarse al año siguiente. Las facilidades que tenía como brigadier eran excelentes, podía andar por donde quisiera en la academia militar (cosa que de primer y segundo año no se puede), entrar solo a la cantina, ir solo al banco, arrestar a otros cadetes, total era un beneficio que no tiene precio.
Las actividades militares habían disminuido debido a que muchos cadetes por la exigencia física se estaban enfermando de las rodillas por la cantidad de kilómetros que teníamos que correr semanalmente, pero de igual forma todo marchaba con normalidad. En esos días aprendí a comandar con basamento legal, a controlar mis emociones y controlar a los cadetes de tal manera que pudiera evitar sus faltas, como era el deber ser.
En fin, el
tercer año me enseño a comandar cadetes y a superar los niveles físicos y
mentales que jamás pensé que tenía, imagínese que aprendí a caminar conscientemente
estando dormido, si, si se puede y lo comprobé, a dormir sentado limpiando un
fusil, obligar a mi cuerpo a correr estando sin energías y a soportar temperaturas
bajas metido en una piscina.
Estaba seguro que de oficial me serviría mucho todas estas experiencias que en este momento te estoy contando. Aprendí a llevar el área administrativa de un pelotón, su parte logística y operacional, a planificar y organizar hasta lo más mínimo de nuestros recursos básicos. En este momento las cosas en Venezuela estaban tensas, la escasez era notoria y los problemas surgirían más adelante.
Novedades ocurridas durante
este periodo:
Las novedades comenzaron a relucir, el país se encontraba bajo amenaza, la comida en la academia había decaído, el sueldo ya no alcanzaba y la exigencia no menguaba.
Entre las novedades más resaltantes tuvimos:
1.
Las
maniobras PAO fueron suspendidas por la escasez de agua que hubo para el año
2016.
2. El
bloqueo economico de estados unidos afecto el sistema de comercio y se
escasearon productos de la cesta básica, lo cual afecto la comida de nuestros
hogares y de la academia militar.
3. El
rectorado de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV) ordenó
realizar una serie de pasajes de canchas organizadas por cada academia militar,
en la cual resulto muerta una cadete de segundo de la AMEB y varios lesionados,
producto de una granada de humo que se encontraba envenenada por alguna
sustancia química alterada o vencida.
4.
Los
uniformes de deporte y mono chaqueta de la academia fueron modificados y;
5.
Otra
serie de actividades nuevas que se realizaron en la AMEB.
Así fueron las actividades hasta los primeros días
de julio que nuevamente se realizaron los ascensos, y al fin una estrella se pasaría
sobre mis hombros, ya sería un alférez de la Academia Militar del Ejército, la alegría
me invadía nuevamente y no era para menos, pasados tres (03) años de formación militar
y profesional.
Una vez ascendido nos enviaron a hacer pasantías a
las unidades militares y durante ese proceso fueron los mejores días de mi formación,
por primera vez comandaba soldados y devoraba todos los conocimientos que nos impartían
durante ese proceso.
Al finalizar las pasantías, me informan que fui
seleccionado para impartir clases de historia de Venezuela a los aspirantes que
llegarían el 15 de julio a realizar el curso propedéutico y con mucho gusto realicé.
Después de haber terminado mi actividad disfrute de un largo permiso de
invierno hasta septiembre que tenía que regresar para recibir el nuevo comando
de mi pelotón.









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