Si creen que el cadete de primer año es enérgico, orgulloso y pretencioso, tienen que conocer al de segundo año. Su porte, su orgullo, su agilidad y la energia para realizar un movimiento esta fuera de lo convencional, su prestancia es tan igual al de un león luciendo su melena y como el águila luciendo sus alas. Con el ánimo de comandar llegan a la academia militar luego de un merecido permiso y una perforación en el pecho, herida producida por las alas ganadas en su curso de paracaidismo militar, reto que con el sudor y dolor en su cuerpo pudo lograr.

Mas que respirar, al cadete de segundo año solo le toca esperar; esperar que todo el personal este dormido para al cadete de primer año poder comandar, pero mas que comandar su misión es tener que enseñar todo lo que logro aprender durante su etapa de formación al relevo que él tendrá cuando sea cadete de tercer año o clase del curso general (Cadetes de I, II y III año). En mi experiencia personal, quise aplicar todo lo que a mí me habían hecho, pero la madurez me decía lo contrario y la inteligencia solo me llevó a exigir tanto como yo me exigia, enseñar y orientar al cadete nuevo era mi misión particular, de tal manera que la moral le obligara a obedecer.

¿Cuál era la función del cadete de segundo año?

El cadete de segundo año era responsable de su presentación personal, de su escaparate, su cama, sus estudios, su autoexigencia física y las responsabilidades asignadas por el comandante del pelotón dentro de su dormitorio, pero por supuesto debía aprender del cadete de tercer año o clase de su unidad básica (pelotòn) porque al año siguiente tendría que asumir el comando de un grupo de cadetes llamado escuadra o seria reemplazante del pelotón y comandante en ausencia del titular, es decir, tenía muchísimo trabajo que hacer y que aprender. Pero lo mas hermoso de todo es servir de ejemplo para el aspirante o cadete de primer año que tenia a sus espaldas, tenia que ser su horizonte y no podía fallar en la misión.

En las aulas de clases el cadete de segundo año debía aprobar una serie de exigencias un poco màs complejas debido que las materias eran de ámbito netamente militar, de liderazgo, de redacción y lectura de documentos, lógica y una serie de asignaturas con un poco màs de complejidad que las aprobadas el año pasado. De igual manera el arma o servicio (especialidad militar), le seria asignado en el transcurso del primer trimestre de acuerdo con sus aptitudes académicas y psicológicas.

Durante las actividades físicas es el cadete que mas corre, que mas grita, mas canta y su energía es insuperable, solo la compara la del clase de su pelotón. Siendo este el cadete más enérgico del curso general, o esa es la teoría y la tradición que existe en cualquier academia militar en Venezuela. 

En otro artículo estaré explicando los motivos del “porqué”, su energía es tan grande y la finalidad de tenerla.

Experiencia personal como cadete de segundo año:

Luego de haber regresado de un largo permiso durante el mes de agosto, recuerdo que estaba uniformado de interior de cuartel (uniforme verde con boina negra), me presente en el nuevo pelotón al que me habían asignado. Al entrar al dormitorio me consigo con unos individuos nuevos (aspirantes a cadete) realizando el mantenimiento de rutina después de un baño. Recuerdo muy claramente que mi comandante de pelotón era el alférez de ingenieria Jheisson Gòmez Pèrez, quien se encontraba sentado al fondo del dormitorio chequeando las listas del personal que estaría bajo su comando. Luego de haberme presentado me indico cual seria mi escaparate y tenia que organizar mis cosas para posteriormente bajar a formación.

La responsabilidad del dormitorio que me asignaron fue el mantenimiento y funcionamiento del baño con el cadete de tercer año Jhosep San Marín a quien en ese momento no conocía, pero que luego seria uno de mis mayores obstáculos a superar.

Los primeros meses fueron muy parecidos a cuando era cadete de primer año, debido a que los nuevos no podían desempeñar servicio hasta que se juramentaran, pues teníamos más responsabilidades, menos tiempo, pero mayor mano de obra, lo que al momento se sentía bien debido a que por primera vez tenia subalternos.


Pocos meses luego de haber llegado, el general director informa que habría una reestructuración del comando de cuerpo de cadetes, ahora las compañías no serian mixtas sino, que serian por armas y servicios (especialidades). Los pelotones estaban conformados por cadetes de infantería, ingeniería, blindados y el resto de las especialidades, pero que ahora serian compañías con cadetes de una misma especialidad, por ejemplo, una compañía de infantería, otra de ingeniería y así sucesivamente.

El comandante de mi compañía era el Capitán de infantería (fuerzas especiales) Frederick Anatol Busrky Barrios, quien le entregaría al Capitán de ingeniería Alirio Badua Valdez Hernández y a partir de ese momento sería el comandante de la compañía de ingenieros de la Academia Militar del Ejército Bolivariano.

A partir de este momento se realizaron las pruebas para elegir las armas y servicios de los cadetes de segundo año, y la especialidad que resulto para mi aptitud fue la ingeniería militar, arma que por el resto de la carrera seria mi especialidad. 

Ya la academia se encontraba reestructurada y las formaciones eran distintas, los comandantes de compañía eran especialistas en su arma y los cadetes se conocerían para el resto de sus vidas y se verían las caras en los batallones o unidades de ingeniería.

Este fue uno de los mayores cambios realizados por el director G/B. Domingo Antonio Hernández Lares, la cohesión del cuerpo de cadetes seria mayor, la mística entre unidades fundamentales (compañías) sería mayor, incrementaría la exigencia y las competencias serian mas emocionantes. Todo inicio como un experimento que hasta el día de hoy ha sido uno de los mejores resultados que han podido tener en la Academia Militar del Ejército.


No todo lucía color de rosas, la exigencia por parte del comandante de compañía era brutal, habían muchos cadetes arrestados los fines de semana y se ofrecía para ir a todos los actos que salían a tal punto que llevo el nivel de excelencia de los cadetes a su máximo nivel. Éramos los mejores presentados, los mas puntuales, los que mejor redoblaban paso (desfilaban) y los que mayor competencia generaron a las armas de infantería y blindados que en ese entonces eran las mejores. Siempre había una competencia entre compañías y siempre estábamos entre las tres mejores compañías del comando de cuerpo de cadetes.  

Cada cadete ponía su mejor esfuerzo, pero siempre estaban los que resaltaban sobre todos los demás y yo era uno de ellos, con mis compañeros Loreto Silva, Álvarez Villahermosa y Riera Jorge.  Gracias al empeño y constancia puesta en situación fui seleccionado por la superioridad y compañeros para ser el cadete de honor de la compañía de Ingeniería, con mucho orgullo llevè el banderín de la compañía por mucho tiempo y el premio seria salir de permiso los días viernes hasta el domingo durante tres (03) meses seguidos.


Mientras se pudo disfruté todos los beneficios que la condecoración me acreditaba y más allá de una insignia era la satisfacción personal de saber que alguien veía el esfuerzo y el corazón que ponía para el cumplimiento de mis actividades, de mis calificaciones y aptitudes físicas. Uno de mis mayores anhelos fue ser distinguido de mi promoción, pero nunca pude llegar a serlo, mas sin embargo estuve entre los cadetes mas antiguos de mi promoción y la satisfacción, aunque no fuera la misma me sentía orgulloso
de ser la persona que era en ese momento y los frutos que estaba generando.

Los meses pasaban y de nuevo se acercaba el mes de marzo para ir a maniobras, de nuevo volvió la crisis por las revistas, pero en este momento ya tenia la experiencia del año pasado y me adelante a todos esos detalles que por muchos días nos hicieron un caos. Las cosas fueron un poco mas ligeras debido a la anticipación de todo, más sin embargo nos ladillaban por los que no cumplieron con sus funciones, muchos nos vimos afectados en la compañía debido a esa actitud.

El 07 de marzo si no mal recuerdo ya íbamos camino al PAO Edo. Cojedes a las maniobras militares del año 2014 y al llegar me dan la buena noticia que fui seleccionado para ser cadete de intercambio con la Academia Militar de la Armada, es decir, no estaría en el campamento del ejercito sino, que acamparía en la armada. El jugo era frio, la comida era caliente y no había ladillismo (molestias) durante la noche, me sentía en el cielo, pero durmiendo en una carpa individual.


El 09 de marzo del año 2014 durante la tarde nos reúnen a todos los cadetes para recibir una charla que se iba a impartir, el ambiente era pesado, corrían rumores que mandaron a retirar a los comandos (militares de las fuerzas especiales), porque serian encomendados a reforzar las fronteras en las cuatro direcciones cardinales, pues el presidente de estados unidos de norteamérica había decretado a Venezuela como una amenaza para su gobierno y se sentía el ambiente de guerra. Corrían voces que graduarían a los cadetes de cuarto año en esos mismos días para que reforzaran la frontera también y nosotros seriamos inmediatamente ascendidos a cadetes de tercer año.

El miedo nos invadió, pero también sirvió para cumplir con las maniobras y convencidos que debíamos aprender lo que nos impartieran para ir a combatir si fuera necesario. Las maniobras terminarían los primeros días de abril y fueron recortadas por ese mismo motivo, se movilizaron tanques, aviones y todo lo necesario para reforzar todos los puntos mas vulnerables de Venezuela. Nada de esto impidió que los cadetes se preparan en ese momento, las actividades siguieron como si nada pasara.


Finalizando el pasaje de las canchas de formación específicamente el mismo día que todo terminaba para iniciar la situación continuada me dio un fuerte dolor en el abdomen, cosa que ignoré durante ese día pensando que solo era un simple dolor de estómago. En la noche me volvió a doler como si tuviese ganas de ir al baño, me levanté y pedí permiso al brigadier mayor que se encontraba de guardia en ese momento y fui a las letrinas (baños de campaña).

El dolor era insoportable, me encontraba sentado en la letrina y no aguante el dolor, pedí ayuda para ir a la enfermería y resulta que al día siguiente me encontraba en el quirófano porque el apéndice me iba a estallar en el estómago. Tenía el abdomen inflamado, ganas de vomitar y no podía caminar.


Luego de ser intervenido quirúrgicamente me hospitalizaron durante tres (03) días para posteriormente ser evacuado al hospital militar de caracas. Cosa que no fue así, estuve en cama durante dos (02) días en un dormitorio de la AMEB hasta que me dieron reposo domiciliario y me enviaron a casa. Me repetia a mì mismo y decepcionado que hasta aquí habia llegado mi momento de ser el excelente cadete de segundo año, la moral se vino al piso, no podría correr, hacer deporte u otra actividad que requiera esfuerzo físico.

La recuperación fue muy rápida porque se lo exigí a mi cuerpo; al mes siguiente de llegar a la academia ya estaba caminando y haciendo orden cerrado, caminaba más rápido hasta que quince (15) días después ya estaba intentando trotar. En junio ya estaba corriendo y lo único que no podía hacer era nadar o abdominales. En ese momento me di cuenta que el cuerpo trabaja bajo ordenes de la mente y volví a mis actividades normales aunque el capitán no me permitía correr yo lo hacía sin importar nada.

Quizás en este momento lo cuente, pero pude no haberlo contado, la terquedad conlleva a la muerte, pero en ese momento no lo pensaba, solo quería superar esa situación. Las evaluaciones físicas afectaron mi orden de mérito, cosa por la cual me sentía destruido, sentía que me fallaba a mí mismo.

En un abrir y cerrar de ojos ya se acercaba el día del ascenso y el mayor reto que se aproximaba, para el cual debía estar en optimas condiciones porque nos enfrentaríamos a la temible escuela de operaciones especiales del ejército, para realizar el curso de caribes. Curso que por naturaleza era lo suficientemente exigente como para que una buena cantidad de cadetes se fueran a su casa.

No había fuerza mayor que no me permitiera graduarme, no existía situaciòn que pudiera bajar la moral pues mi promoción ya tenia concepto por su excelencia física y psicológica.

El 7 de julio del año 2014 fueron los ascensos de cadetes, día especial en que recibí la tercera raya sobre mis hombros, y nos dieron la fabulosa noticia que las jerarquías de clases (distinguidos en su promoción), serian entregadas al finalizar y aprobar el curso de caribes. Me sentía muy emocionado, sentía que tenia una nueva oportunidad de demostrar de que estaba hecho y las capacidades que tenia como el excelente cadete de segundo año que fui.


Conclusión: El cadete es una persona con valores éticos y morales fuertes, con la capacidad de superar cualquier reto que le sea concedido. Aunque la naturaleza se oponga, el cuerpo se interponga y la energía se agote, ya su mente esta en la capacidad de oponerse a todos estos, lo que permite ser un individuo integro y capaz de hacer lo que muchas personas no pueden, hacer el dolor parte de nuestra vida.

Nota: No todos los organismos son iguales ni todas las heridas curan con la misma velocidad. Con esto no insto a ningún cadete, soldado, tropa profesional u oficial a hacer lo mismo que yo hice porque cada uno sabe hasta donde puede llegar su cuerpo aunque la mente no tenga límites. Repito, la terquedad te puede causar la muerte y si tienes alguna dolencia debes pasar la novedad a tu comando directo, no te hagas el héroe porque también puedes hacerte daño.