Si creen que el cadete de primer año es enérgico, orgulloso y pretencioso, tienen que conocer al de segundo año. Su porte, su orgullo, su agilidad y la energia para realizar un movimiento esta fuera de lo convencional, su prestancia es tan igual al de un león luciendo su melena y como el águila luciendo sus alas. Con el ánimo de comandar llegan a la academia militar luego de un merecido permiso y una perforación en el pecho, herida producida por las alas ganadas en su curso de paracaidismo militar, reto que con el sudor y dolor en su cuerpo pudo lograr.
¿Cuál era la función del cadete de segundo año?
El cadete de segundo año era responsable de su presentación personal, de su
escaparate, su cama, sus estudios, su autoexigencia física y las
responsabilidades asignadas por el comandante del pelotón dentro de su
dormitorio, pero por supuesto debía aprender del cadete de tercer año o clase
de su unidad básica (pelotòn) porque al año siguiente tendría que asumir el comando de
un grupo de cadetes llamado escuadra o seria reemplazante del pelotón y
comandante en ausencia del titular, es decir, tenía muchísimo trabajo que hacer
y que aprender. Pero lo mas hermoso de todo es servir de ejemplo para el
aspirante o cadete de primer año que tenia a sus espaldas, tenia que ser su
horizonte y no podía fallar en la misión.
En las aulas de clases el cadete de segundo año debía aprobar una serie de
exigencias un poco màs complejas debido que las materias eran de ámbito
netamente militar, de liderazgo, de redacción y lectura de documentos, lógica y
una serie de asignaturas con un poco màs de complejidad que las aprobadas el año pasado.
De igual manera el arma o servicio (especialidad militar), le seria asignado en
el transcurso del primer trimestre de acuerdo con sus aptitudes académicas y
psicológicas.
Durante las actividades físicas es el cadete que mas corre, que mas grita, mas canta y su energía es insuperable, solo la compara la del clase de su pelotón. Siendo este el cadete más enérgico del curso general, o esa es la teoría y la tradición que existe en cualquier academia militar en Venezuela.
En otro artículo
estaré explicando los motivos del “porqué”, su energía es tan grande y la
finalidad de tenerla.
Experiencia personal como cadete de segundo año:
Luego de haber regresado de un largo permiso durante el mes de agosto,
recuerdo que estaba uniformado de interior de cuartel (uniforme verde con boina
negra), me presente en el nuevo pelotón al que me habían asignado. Al entrar al
dormitorio me consigo con unos individuos nuevos (aspirantes a cadete)
realizando el mantenimiento de rutina después de un baño. Recuerdo muy
claramente que mi comandante de pelotón era el alférez de ingenieria Jheisson Gòmez Pèrez, quien se encontraba sentado al fondo del dormitorio
chequeando las listas del personal que estaría bajo su comando. Luego de
haberme presentado me indico cual seria mi escaparate y tenia que organizar mis
cosas para posteriormente bajar a formación.
Los primeros meses fueron muy parecidos a cuando era cadete de primer año,
debido a que los nuevos no podían desempeñar servicio hasta que se juramentaran,
pues teníamos más responsabilidades, menos tiempo, pero mayor mano de obra, lo
que al momento se sentía bien debido a que por primera vez tenia subalternos.
Pocos meses luego de haber llegado, el general director informa que habría
una reestructuración del comando de cuerpo de cadetes, ahora las compañías no
serian mixtas sino, que serian por armas y servicios (especialidades). Los
pelotones estaban conformados por cadetes de infantería, ingeniería, blindados
y el resto de las especialidades, pero que ahora serian compañías con cadetes
de una misma especialidad, por ejemplo, una compañía de infantería, otra de
ingeniería y así sucesivamente.
El comandante de mi compañía era el Capitán de infantería (fuerzas
especiales) Frederick Anatol Busrky Barrios, quien le entregaría al Capitán de ingeniería
Alirio Badua Valdez Hernández y a partir de ese momento sería el comandante de
la compañía de ingenieros de la Academia Militar del Ejército Bolivariano.
A partir de este momento se realizaron las pruebas para elegir las armas y servicios de los cadetes de segundo año, y la especialidad que resulto para mi aptitud fue la ingeniería militar, arma que por el resto de la carrera seria mi especialidad.
Ya la academia se encontraba reestructurada y las formaciones
eran distintas, los comandantes de compañía eran especialistas en su arma y los
cadetes se conocerían para el resto de sus vidas y se verían las caras en los
batallones o unidades de ingeniería.
Este fue uno de los mayores cambios realizados por el director G/B. Domingo Antonio Hernández Lares, la cohesión del cuerpo de cadetes
seria mayor, la mística entre unidades fundamentales (compañías) sería mayor,
incrementaría la exigencia y las competencias serian mas emocionantes. Todo
inicio como un experimento que hasta el día de hoy ha sido uno de los mejores
resultados que han podido tener en la Academia Militar del Ejército.
No todo lucía color de rosas, la exigencia por parte del comandante de
compañía era brutal, habían muchos cadetes arrestados los fines de semana y se
ofrecía para ir a todos los actos que salían a tal punto que llevo el nivel de
excelencia de los cadetes a su máximo nivel. Éramos los mejores presentados,
los mas puntuales, los que mejor redoblaban paso (desfilaban) y los que mayor
competencia generaron a las armas de infantería y blindados que en ese entonces
eran las mejores. Siempre había una competencia entre compañías y siempre
estábamos entre las tres mejores compañías del comando de cuerpo de cadetes.
Cada cadete ponía su mejor esfuerzo, pero siempre estaban los que
resaltaban sobre todos los demás y yo era uno de ellos, con mis compañeros
Loreto Silva, Álvarez Villahermosa y Riera Jorge. Gracias al empeño y constancia puesta en
situación fui seleccionado por la superioridad y compañeros para ser el cadete
de honor de la compañía de Ingeniería, con mucho orgullo llevè el banderín de la
compañía por mucho tiempo y el premio seria salir de permiso los días
viernes hasta el domingo durante tres (03) meses seguidos.
Los meses pasaban y de nuevo se acercaba el mes de marzo para ir a
maniobras, de nuevo volvió la crisis por las revistas, pero en este momento ya
tenia la experiencia del año pasado y me adelante a todos esos detalles que por
muchos días nos hicieron un caos. Las cosas fueron un poco mas ligeras debido a
la anticipación de todo, más sin embargo nos ladillaban por los que no
cumplieron con sus funciones, muchos nos vimos afectados en la compañía debido
a esa actitud.
El 07 de marzo si no mal recuerdo ya íbamos camino al PAO Edo. Cojedes a
las maniobras militares del año 2014 y al llegar me dan la buena noticia que
fui seleccionado para ser cadete de intercambio con la Academia Militar de la Armada,
es decir, no estaría en el campamento del ejercito sino, que acamparía en la
armada. El jugo era frio, la comida era caliente y no había ladillismo
(molestias) durante la noche, me sentía en el cielo, pero durmiendo en una
carpa individual.
El 09 de marzo del año 2014 durante la tarde nos reúnen a todos los cadetes para recibir una charla que se iba a impartir, el ambiente era pesado, corrían rumores que mandaron a retirar a los comandos (militares de las fuerzas especiales), porque serian encomendados a reforzar las fronteras en las cuatro direcciones cardinales, pues el presidente de estados unidos de norteamérica había decretado a Venezuela como una amenaza para su gobierno y se sentía el ambiente de guerra. Corrían voces que graduarían a los cadetes de cuarto año en esos mismos días para que reforzaran la frontera también y nosotros seriamos inmediatamente ascendidos a cadetes de tercer año.
El miedo nos invadió, pero también sirvió para cumplir con las maniobras y convencidos que debíamos aprender lo que nos impartieran para ir a
combatir si fuera necesario. Las maniobras terminarían los primeros días de
abril y fueron recortadas por ese mismo motivo, se movilizaron tanques, aviones
y todo lo necesario para reforzar todos los puntos mas vulnerables de
Venezuela. Nada de esto impidió que los cadetes se preparan en ese momento, las
actividades siguieron como si nada pasara.
Finalizando el pasaje de las canchas de formación específicamente el mismo
día que todo terminaba para iniciar la situación continuada me dio un fuerte
dolor en el abdomen, cosa que ignoré durante ese día pensando que solo era un
simple dolor de estómago. En la noche me volvió a doler como si tuviese ganas
de ir al baño, me levanté y pedí permiso al brigadier mayor que se encontraba
de guardia en ese momento y fui a las letrinas (baños de campaña).
El dolor era insoportable, me encontraba sentado en la letrina y no
aguante el dolor, pedí ayuda para ir a la enfermería y resulta que al día siguiente me
encontraba en el quirófano porque el apéndice me iba a estallar en el estómago.
Tenía el abdomen inflamado, ganas de vomitar y no podía caminar.
Luego de ser intervenido quirúrgicamente me hospitalizaron durante tres (03) días para posteriormente ser evacuado al hospital militar de caracas. Cosa que no fue así, estuve en cama durante dos (02) días en un dormitorio de la AMEB hasta que me dieron reposo domiciliario y me enviaron a casa. Me repetia a mì mismo y decepcionado que hasta aquí habia llegado mi momento de ser el excelente cadete de segundo año, la moral se vino al piso, no podría correr, hacer deporte u otra actividad que requiera esfuerzo físico.
La recuperación fue muy rápida porque se lo exigí a mi cuerpo; al mes
siguiente de llegar a la academia ya estaba caminando y haciendo orden cerrado,
caminaba más rápido hasta que quince (15) días después ya estaba intentando
trotar. En junio ya estaba corriendo y lo único que no
podía hacer era nadar o abdominales. En ese momento me di cuenta que el cuerpo
trabaja bajo ordenes de la mente y volví a mis actividades normales aunque el
capitán no me permitía correr yo lo hacía sin importar nada.
Quizás en este momento lo cuente, pero pude no haberlo contado, la
terquedad conlleva a la muerte, pero en ese momento no lo pensaba, solo quería
superar esa situación. Las evaluaciones físicas afectaron mi orden de mérito,
cosa por la cual me sentía destruido, sentía que me fallaba a mí mismo.
En un abrir y cerrar de ojos ya se acercaba el día del ascenso y el mayor
reto que se aproximaba, para el cual debía estar en optimas condiciones porque
nos enfrentaríamos a la temible escuela de operaciones especiales del ejército, para realizar el curso de caribes. Curso que por naturaleza era lo suficientemente
exigente como para que una buena cantidad de cadetes se fueran a su casa.
No había fuerza mayor que no me permitiera graduarme, no existía situaciòn que pudiera bajar la moral pues mi promoción ya tenia concepto por su excelencia física y psicológica.
El 7 de julio del año 2014 fueron los ascensos de cadetes, día especial en
que recibí la tercera raya sobre mis hombros, y nos dieron la fabulosa noticia
que las jerarquías de clases (distinguidos en su promoción), serian entregadas
al finalizar y aprobar el curso de caribes. Me sentía muy emocionado, sentía que
tenia una nueva oportunidad de demostrar de que estaba hecho y las capacidades
que tenia como el excelente cadete de segundo año que fui.
Conclusión: El cadete es una persona con valores éticos y
morales fuertes, con la capacidad de superar cualquier reto que le sea
concedido. Aunque la naturaleza se oponga, el cuerpo se interponga y la energía
se agote, ya su mente esta en la capacidad de oponerse a todos estos, lo que
permite ser un individuo integro y capaz de hacer lo que muchas personas no pueden, hacer el dolor parte de nuestra vida.
Nota: No todos los organismos son iguales ni todas las heridas curan con la
misma velocidad. Con esto no insto a ningún cadete, soldado, tropa profesional u
oficial a hacer lo mismo que yo hice porque cada uno sabe hasta donde puede
llegar su cuerpo aunque la mente no tenga límites. Repito, la terquedad te
puede causar la muerte y si tienes alguna dolencia debes pasar la novedad a tu
comando directo, no te hagas el héroe porque también puedes hacerte daño.











